

Mientras el alza del precio del petróleo fortalece el ingreso de divisas por exportaciones energéticas, las mayores tasas de interés en Estados Unidos encarecen el acceso al crédito internacional. El informe semanal de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco desmenuza las fuerzas que hoy condicionan el financiamiento externo de la economía argentina.
El año que viene vencen USD 12.000 millones de deuda del Estado Nacional con el mercado (Bonares y Globales), USD 7.500 millones con el FMI y casi USD 2.000 millones de Bopreal, si descontamos la parte habilitada para el pago de impuestos. En total, más de USD 20.000 millones: un 40% de las reservas brutas del Banco Central, que rondan los USD 50.000 millones.
Poder cumplir estos pagos sin sobresaltos dependerá de la capacidad de financiamiento del Estado Nacional, dependiente a su vez de factores locales e internacionales. En relación con los segundos, la Reserva Federal de Estados Unidos subió su tasa de interés de política monetaria esta semana llevándola del rango de 3,5-3,75% al de 3,75%-4%. La creación de 700.000 empleos no agrícolas permitió que la autoridad monetaria priorizara su objetivo de inflación baja por sobre reducir generación de puestos de trabajo.
El cambio de la política de la Fed llevaría capitales de los países emergentes a Estados Unidos, reduciendo la oferta de financiamiento para los primeros -todo lo demás constante-. Mientras que a principios de año las emisiones de países emergentes eran un 25% mayores que en el promedio de los últimos diez años, el escenario se revirtió en marzo, y en el acumulado a septiembre están 10% por debajo. La pregunta, entonces, es si el Estado Nacional podrá volver a los mercados internacionales de crédito, luego de ocho años afuera, en este contexto global.
En el Presupuesto 2027, el Gobierno Nacional proyecta financiar parte de sus pagos en moneda extranjera con la emisión de USD 11.000 millones de Bonares (títulos en dólares ley local). Sin embargo, en los últimos dos meses, el riesgo país subió 100 puntos básicos, pasando de la zona de 400 puntos básicos (p.b) a la de 500. Si bien es cierto que parte del avance se debe a factores externos (por caso, los índices de Bolivia y Ecuador treparon alrededor de 50 p.b.), no es menos cierto que el incremento del costo de financiamiento reduce en lugar de aumentar la oferta de financiamiento.
La liquidación de divisas proveniente de las empresas petroleras por operaciones de bienes y servicios aumentó 45% en el acumulado enero-julio respecto de igual período del año pasado, sumando USD 1.200 millones extra. El aumento del precio de los commodities energéticos tiene un efecto dual sobre la economía argentina: por un lado, provee más dólares por la cuenta corriente -y la cuenta financiera de las empresas-, pero, a la vez, puede complicar las entradas esperadas por la cuenta financiera del Sector Público.
La suba del precio de petróleo en la primera mitad del año impulsó la compra de dólares del Banco Central. A la vez, la suba del precio del petróleo también impulso a la inflación en Estados Unidos, y ésta a la tasa de interés de la Reserva Federal, ¿complicando la entrada de capitales financieros a nuestra economía? Efectos duales, conclusiones abiertas.
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